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35 años de la PC

El pasado viernes (12 de agosto) la PC o Computadora Personal cumplió 35 años. Eso motivó éste artículo aunque en el primer intento, mientras escribía me di cuenta que estaba cayendo en el lugar común de hacer un listado de marcas, modelos y características que solamente le puede interesar a alguien que al menos tenga a la informática como hobby. No tomé la hoja de papel y la tiré al tacho porque precisamente uso una PC para escribir. La intensión fue esa. La cuestión es que me pareció mejor abordar mi relación personal con la informática. Una historia atravesada por explosiones tecnológicas, artísticas y culturales que comenzaron en los 80’s y cuyos coletazos aún se siente en estos días.

Créanme, lo de finales de los 70’s y sobre todo los 80’s fue un caso serio. Basta con encender hoy una radio, ir al cine o mirar televisión. No podemos despegarnos de esos años. Cualquiera pensaría que deliro si les cuento que este mismo 2016 asistí al estreno de la película “El despertar de la Fuerza” donde todo el mundo esperaba ver a  Han Solo, la princesa Leia y Luke Skywalker!!! Que existe un dibujito animado que se llama “Pac-man y las aventuras fantasmales”, protagonizado por el Pac-Man!! Ahhh y el año que viene el Circus del Soleil estrena en el mundo un espectáculo inspirado en Soda Stereo!!! Evidentemente no fui el único al que los 80’s marcaron a fuego.

Vamos al grano. Durante mi niñez en Arequito (Santa Fe), algunos factores fueron moldeando mi interés en la tecnología. Uno de ellos fue sin lugar a dudas el estreno de “La Guerra de las Galaxias” en el “Cine Teatro Rossini”. Cuando salí del cine ya no vi la plaza, estaba en Tatooine, en una galaxia muy pero muy lejana.

Primer contacto

Por goleada y gracias a mamá, la mayor parte de mi familia es brasilera. En 1979, Marcia, la mayor de mis primas de la rama carioca, vivía con su marido e hijos en Berkeley (Estados Unidos) donde hacían una especie de posgrado. A unos 550 km de ahí, en Los Angeles, vivía y aún lo hace, un ingeniero arequitense muy amigo de la familia. Con esto en mente, papá y mamá proyectan pasar navidad y el año nuevo de 1980 con ellos.

La preparación de esa aventura incluyó un par de idas a Buenos Aires, donde un conocido de papá tenía una agencia de viajes. Fue ahí donde vi por primera vez una computadora, y donde descubrí que esas máquinas podían comparar información y realizar cómputos. Tomé esa revelación como el motivo por el que se las llamaba de esa forma.

Nuestro anfitrión me animó a usarla. Me hizo sentar frente a ella y me indicó que aquello que no entendía por estar escrito en inglés, significaba que la máquina sugería a quién se encontrase frente a ella, que escribiera su nombre. Usando el teclado y con mucho cuidado de no romper nada, comencé a escribir. Vi cómo las letras que conforman mi nombre aparecían una a una cada vez que un cuadrado titilante se desplazaba a la derecha. Al terminar, el dueño de la agencia presionó una tecla y me dijo que a continuación escribiera con números, la fecha de mi nacimiento. Lo hice y al final presioné la tecla grande tal como él lo había hecho. Con gran asombro escuché cuando me tradujo frase: “Hi Luis Eduardo, you’re 8 years old”. Había interactuado con una de las la piedras fundacionales de un imperio: una Apple][.

Enero de 1980 marcó mi atracción a la tecnología para siempre. Disney, los estudios Universal, los juegos electrónicos, autos a control remoto, televisores en los espaldares de los taxis, las Vegas, una ciudad hecha de luces…

De vuelta en Arequito, trataba de investigar cómo funcionaba todo. Desarmaba cualquier cosa que fuera electrónica. A medida que el tiempo me alejaba de lo vivido y de mi niñez, la pasión también se iba apagando.

Durante el 82 y antes de finalizar la Guerra de Malvinas, mi abuela tuvo un accidente. Claro que con mamá fuimos a pasar un tiempo con ella en San Vicente, cerquita de Santos (Sao Paulo), Brasil. Para distraerme un poco entre tanto hospital, médicos y enfermeras, mamá me llevaba a pasear. Ahí conocí los shoppings, las máquinas de videojuegos y a “E.T. – El Extraterrestre“. Esa película reivindicó mis recuerdos. Confirmó que muchas cosas electrónicas que estaban en mi cabeza, en algún lugar eran algo cotidiano. Eso reflotó mi interés.

Avó (como le decimos a nuestras abuelas en portugués) falleció. Al tiempo volví a ver E.T.” en Arequito ya que los estrenos de cine tardaban en llegar. No puedo ser muy preciso sobre si se trata de una cuestión temporal o porque le prestaba atención a otras cosas, comencé a ver cómo en algunos lugares del pueblo aparecían los primeros videojuegos a fichas. Debo aclarar que años antes había visto en un comercio del pueblo que en esa época quedaba en la esquina de casa, al Pong, uno de los primeros juegos de video hogareños.

El despertar de la curiosidad

Mi paso por la preadolescencia no tuvo grandes sobresaltos hasta mayo de 1984. Siendo todavía un Jedi, hacía unos poco mese había tenido la revelación de que Darth Vader era en realidad el papá de Luke (“El retorno del Jedi”), me encontraba cursando el primer año de la secundaria.

Mientras tanto, papá, un apasionado Rotario que en ese momento era el Gobernador del Distrito 488, vuelve a Estados Unidos para participar de la Asamblea Internacional de Rotary Club de ese año en Boca Ratón (Florida), la misma ciudad que junto a New York había elegido IBM para lanzar casi 3 años antes su modelo 5150, más conocido como IBM/PC.

Un día antes de regresar, en Miami y siguiendo el consejo del dueño argentino de un negocio polirubro, compran por unos 50 dólares un juego electrónico. Según el comerciante el valor de venta del aparato en cuestión, antes de pasar de moda en Estados Unidos, superaba ampliamente los 100 dólares. Con un poco de susceptibilidad primero, terminaron confiando en la afirmación del buen señor cuando dijo que la ganga, sería en Argentina y para mí, una sensación. Era una consola de video juegos Atari 2600, original, la variante conocida como Darth Vader por ser toda negra, nueva, reluciente y completamente apasionante!

El ruso y el Yanqui que, precisamente en un Atari, se peleaban por la los zapatos y la foto de graduación de Miguel Mateos en “Tira para arriba”, una de las canciones que formarían parte de la banda de sonido de los 80, confirmaron que el comerciante de Miami había acertado en su predicción. El 2600 fue todo un éxito.

Ni yo ni mis amigos teníamos experiencia previa con nada parecido. No había que hacer cola ni comprar fichas para jugar a los juegos de moda! Claro que los gráficos estaban a años luz de las versiones de los fichines. Mi Pac-Man era casi cuadrado, sin buena cintura para girar sobre si mismo y en blanco y negro (no había o no teníamos televisor multinorma). Su sonido… dejemos el sonido… Daba por supuesto que las capacidades de los equipos eran otras. Unos  meses después conseguimos un aparatito para convertir la señal de la consola a Pal-N.

Leía y releía cada folleto, manual y publicidades que acompañaban al equipo. Ahí me enteré que existía un kit formado por un teclado que conectadoa un cartucho especial, permitía programar en lenguaje BASIC. Saber de su existencia encendió mi curiosidad cómo nunca.

Al enterarme casi sobre el fin de año que uno de mis compañeros quería desprenderse de una computadora CZ1000, y ante la imposibilidad de conseguir el Kit de programación para el Atari, fui por ella.

Las computadoras domésticas

Mi CZ1000 de 2Kb de memoria había sido fabricada por Czerweny Electrónica ubicada en Paraná (Entre Ríos), un desprendimiento de la empresa que aquí en Santa Fe, en Gálvez, fabricaba motores para ventiladores entre otras cosas.

En 1982 Czerweny Electrónica comenzó a fabricar localmente las computadoras Sinclair hasta que en 1990 un incendio destruyó su planta.

Si estás en los 40 años, seguramente escuchaste hablar o viste una Spectrum, CZ200 o su clon brasilero, la TK90

Esas computadoras existieron gracias a Clive Sinclair, un ingeniero, inventor y empresario londinense. Una especie de genio que se destacó mucho antes de que Bill Gates, claro que sin su la habilidad para hacer montañas de plata, pero un emprendedor increíble. Básicamente lo que logró fue que cualquiera pueda alcanzar una computadora por U$S 200.

Eso fue un logro porque si bien en 1979 existía un mercado consolidado de computadoras, en Europa podía conseguirse por ejemplo el pequeño PET de Commodore con 8Kb de RAM, sin color y con un sonido desastroso, y también Apple o Tandy tenían sus equipos, sus precios oscilaban entre los 1000 y 3000 dólares. Muy poca gente tenía uno en sus casas y nada hacía pensar que apareciera una computadora accesible al menos durante los próximos cinco años. Todavía faltaban 2 para que IBM lance la PC.

Las computadoras Sinclair contaban con una serie de características que se mantuvieron en todos sus modelos. No tenían monitor, se podían conectar a cualquier televisor. El teclado no tenía teclas sino que estaba formado por una membrana al tacto, similar al de las actuales computadoras de juguete que se usan para que los chicos aprendan letras y números. El almacenamiento de programas se hacía en cassettes de audio, usando un grabador común.

La posibilidad de adquirir revistas españolas como Microhobby, ayudó a difundir técnicas de programación y las novedades del universo Sinclair. Computadoras como la Spectrum y su enemigo público, la Commodore 64, sumado a un universo de películas como “Juegos de guerra”, “Terminator”, “2010”, series cómo “El auto fantástico”, “Cóndor” o “Airwolf”, marcaron a fuego en algunos de nosotros la curiosidad por la informática y la inteligencia artificial.

Desde 1986 más o menos mi adrenalina adolescente de comenzó a distanciar poco a poco del mundo informático. Incluso llegando a 1990 las pocas empresas que producían computadoras y periféricos en el país se vieron obligadas a cerrar sus divisiones de informática o a redirigirlas a mercados muy específicos. Fueron desapareciendo de las casas de electrodomésticos las Drean Commodore, las Talent y las Czewerny empezaron a desaparecer de las góndolas de.

El reino del PC

Estoy parado en 1990, de música ligera suena en todos lados y yo ya tengo mi primer clon de la IBM/386 (un sistema compatible aunque posterior al PC). Pero volvamos unos instantes hacia atrás.

En 1981, cuando sale al mercado IBM PC ya hacía años que se vendían computadoras, pero cada uno de ellas es completamente diferente al resto, incluso cada una tiene un sistema operativo específico.

Los fabricantes como Sinclair o Commodore, se dedican a mejorar y actualizar sus equipos de moda, como las distintas versiones del Spectrum o las Commodore Amiga. Por ese motivo era muy probable que un equipo recién comprado quedara obsoleto al poco tiempo.

Básicamente ese fue el motivo por el cual la PC arrasó el mercado. IBM se lanzó una computadora de arquitectura abierta, las piezas que formaban la máquina provenían de diversas empresas. Por ser los pioneros, fue Intel fue la elegida para el procesador. Sin embargo, IBM le dio tanta importancia al equipo físico que descuidó un factor fundamental.

Un joven desconocido llamado Bill Gates les hace ver que necesitaban un sistema operativo superior al por entonces rey: CP/M. Eso sí, como si adivinara el futuro Gates no quiso de ninguna manera vender su DOS, su sistema operativo.

Una mezcla de arrogancia, apuro e ingenuidad fueron el motivo del mayor error comercial de IBM. Cedieron ante Bill Gates y aceptaron que les vendiera sólo la licencia de uso del sistema operativo. Las IBM/PC se vendían entonces con el sistema operativo PC-DOS.

El éxito comercial de IBM se evaporó en 2 años. Empezaron a surgir de todos lados computadores similares a precios más competitivos. Todas tenían un denominador común, el MS-DOS (por si no te diste cuenta, es MS, abrevitura de Micro Soft y no PC-DOS). Bill Gates se enriquecía vendiendo la licencia a todas aquellas empresas que veían en el nuevo sistema operativo un éxito seguro. Y no se equivocaban.

El mundo se inundó de computadoras compatibles, tanto en hadware (los equipos y sus partes) como en software (los programas).

El resto, más o menos lo conocés.